«Mientras tú eliges la palabra adecuada yo ya me he ido». Y mudo y distante, sentado en un rincón, me observa cada día, cometiendo actos ridículos, expresando frases que no son mías (ni suyas), representando algo siempre impropio.
// nubes derramadas sobre falso azul.
lesa atmósfera de combustión
(entre los restos quemados,
jirones en Barbie deforme;
recuerdos para la parodia de una civilización perdida) //

El otro (yo) sigue en ese rincón, inmóvil, observando, prefiriendo no intervenir, no ensuciarse: única dignidad a preservar.
» X. nos advierte de que el Mal ha aprendido a farfullar opiniones
(como la perra del morcón matarse la lengua)
y a formar colas en cada mostrador
(half-shit Gloria sabor hiel-mandala)
…
…
De que al fin el Mal dejó de ser intruso.»
(fragmento de El carro de heno, El Bosco.)
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