08/08/2014

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1.

«Dormir, como atravesado por un orgasmo en campos de opio”.

Fue la frase que emitió su diluida conciencia después de dejar atrás el dolor de las contusiones y la angustia mental del acorralamiento. Acostado en plena acera encharcada, notando con su respiración y el contacto de sus labios el liquido jabonoso dejado por los técnicos de limpieza urbana. Al igual que un largo naufragio que lo hubiera varado a una orilla de adoquines.

“La Niña Presciente ha acertado…”, reía asumido en la somnolencia creciente.

2.

Ismael D. R., 1’77 de altura, ojos castaños, rostro geométrico, nariz carnosa, pelo oscuro rapado, cuerpo proporcionado; vestido con camiseta negra de poliéster, jeans ceñidos azul oscuro, zapatillas náuticas verdes; indistintamente, sea soleado o nublado el día, porta unas gafas de sol con lentes de espejo; 36 años, periodista deportivo, exfutbolista, exnovio de Sonia H. A., ex-hereje literario…

3.

Interrumpieron sus vacaciones en la redacción para realizar un reportaje sobre las consecuencias del descenso administrativo del Real Murcia. Había recopilado una extensa información de los detalles de la deuda (que ascendía a 35 millones), entrevistado a algún jugador, al representante de las peñas, consultado con abogados la proyección del recurso recién presentado por vía judicial y todos ellos coincidían en el “imparable desastre”, el “éxodo de gran parte de la plantilla” y en señalar como único culpable al longevo presidente de la entidad.

Por la tarde, terminado el trabajo de organizar por escrito las diversas informaciones recabadas, Ismael se dirigió a la cafetería Martínez. Antes de pedir su primera cerveza, una joven universitaria se acercó a la mesa de Ismael.

– ¿Eres amigo de Francisco Jarauta?

4.

– Supongo que las restricciones de la realidad empobrecida o desconcertante exigieron la llegada del Homo Eloquent.

– No sé si te sigo. ¿Cuál es la conexión entre lenguaje literario y tu Homo Eloquens?- La joven pronunció su pregunta extendiendo sus mechas verdes con un ademán inocente.

– Es una pequeña teoría propia -Ismael se apoyó en el respaldo de su silla-. Teniendo en cuenta la aparición del lenguaje como vehículo del pensamiento, de relacionar las impresiones con las demandas de la voluntad, podemos afirmar que desde sus inicios fue determinado por una intención de dominio. Como las pinturas de Altamira.

– Aplicar un artificio para forzar el componente aleatorio. Magia.

– Bueno, en un principio sí. De ahí que las primeras leyendas orales tuvieran un poderoso ingrediente religioso. Pero no he descubierto nada nuevo con esto. Existen mil referencias a ello en las bibliotecas. Sin embargo señala que la herramienta lingüística no se limita a su dimensión virtual. Como la pintura o la escultura. Una expresión que se da en la realidad pero que ella no ha creado. El Homo Eloquent sería aquel que explota las posibilidades de esa herramienta para alumbrar un sentido genuino por procedimientos estéticos, esperando que ese sentido tenga un impacto pragmático.

– ¿La literatura pragmática? Me parece que en este punto te has colado. Ni la filosofía tiene ya semejante estatus.

Ismael no acusó el supuesto desliz. Tomó un trago de su nueva cerveza y continuó.

– Si tan inocua te parece la industria cultural, piensa en cómo Hollywood ha conquistado más terreno para la ideología capitalista que cualquier invasión militar. O por qué Hitler transformó en ceniza cientos de miles de ejemplares. O cuál es la amenaza política que tratan de erradicar todos los regímenes totalitarios por medio de la censura. –Ismael calculó la reacción a su réplica y parecía funcionar- Tengo muy claro que los verdaderos escritores, o al menos los más apreciados, siempre buscan un efecto modelador cuando escriben, introduciendo nuevas referencias. Por algo son tan relevantes Shakespeare, Dante, Dostoievski o Salinger.

-¿Salinger relevante?

– El más relevante de todos… Al menos él siempre fue artísticamente sincero cuando se sentaba frente a la máquina de escribir.

5.

Descendiendo por las escaleras del reservado se topó con alguien. El tercio resbaló de sus manos, estrellándose en los escalones. La cerveza saltó a los pies y a los bajos del pantalón de ese alguien: un enfurecido hipster con los lóbulos completamente anillados. Lo empujó hacia la pared. Ismael sólo oía los ditirambos musicales de la sala, no las agresivas reprobaciones de su casual enemigo. Las sonrisas de chiflado emitidas como respuesta no tendrán una favorable repercusión.

6.

En un momento de la conversación, que ya había derivado a cuestiones más personales, la estudiante e Ismael pusieron silenciosa atención al noticiario proyectado por el televisor de la cafetería. Se sucedieron imágenes de barrios de Gaza reducidos a escombros, bombardeos de aviones norteamericanos en el norte de Irak, enfermos de ébola desahuciados en Liberia…

– Esta noche comienza el Apocalipsis.

– Si, eso parece, Niña Presciente…

– ¿Niña? -replicó molesta. Ismael se limitó a sacarle la lengua.

7.

La Niña Presciente lo convenció para cenar en su casa. No fue difícil acabar en su cama.

Posteriormente lo arrastró hasta la sala Bizzart. Allí, después de beber durante un largo rato en el reservado, Ismael decidió irse sin avisar. Eran más de las cuatro de la madrugada.

8.

No había nadie en el lateral de la plaza Europa; lugar ideal para iniciar la emboscada. Ismael, alcoholizado y tambaleante, no opuso resistencia. Un obeso desenfocado acompañaba al hipster encolerizado.

Dos puñetazos para caer al suelo. Numerosas patadas para que desistieran. Un contradictorio aliento a licor dulce y basura húmeda corrompida.

-¡Vistes como una puta maricona!

“Tiene razón el paleto, Ismael… Si llevaras camiseta de tirantes y bermudas de camuflaje nadie se atrevería a pegarte…”

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