Algo personal

Si fuera un esquimal me preocuparía el grosor del hielo que tendría que socavar para alcanzar el pez que llevar a casa; en cambio soy un murciano saturado, que cada día resulta más castigado por la necedad general.

Si vas por la calle cualquier viandante puede ser presa del pedigüeño de turno de contrato indefinido o de reciente incorporación por la ‘abundancia’ de la crisis. Ellos no son los culpables pero yo tampoco, y jugando con la mala conciencia a veces me ganan (un cigarro normalmente).
Luego, siguiendo un guión disparatado, subimos por la escalera social y tenemos a ciertos privilegiados que me asaltan a cada segundo con su actitud de sobrados devoradores de mundos, tocando los huevos (eso sí, de forma gratuita) con su discurso basado en el “yo soy”, “yo tengo”, “yo sé” que no se cansan de repetir y les hace vomitar a mis oídos. Todo esto aliñado con una sobredosis de cotilleo asesino (matando a salivazos a todo quisque) que amarga más aún si cabe el indigesto menú verbal.
Después, cuando te crees a salvo en el confort de tu hogar, llega la clase política colándose por tu televisor, llevando la náusea a mis ojos y a esa parte del razonamiento mental que aún se mantiene a salvo de la gilipollez de criterio.
Y finalmente, tratas de dormir, pero va el subconsciente, contaminado por tu propia dejadez (eso de únete a tu enemigo si no puedes con él) y te proyecta una pesadilla dónde los zombis llaman a tu puerta para contarte:”¿A caso te creías tú diferente, soberbio idiota?”

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.