Archivo de Octubre 2008

Una serie de razonados antídotos para la Crisis.

Octubre 30, 2008

“¡Ay, ay, ay!”…. – resuena por todas partes como extendido lamento de figurantes…
“¡Qué ruina, qué espanto, qué tétrico aspecto el de este año!”… – gime la gente por todos lados…
“¡Apiádate Dios, santo ó villano, de mí miserable existencia, de esta hecatombe apocalíptica que me empuja al desencanto, de este Fin del mundo que no tenía planeado!”…- llora la desdichada población, lacrimógenamente desesperada…

Por eso ahora recuerdo aquello que un viejo profesor alemán proclamaba en sus lecciones sin cesar: “Endureceos, absurdos pigmeos”. Por eso siento como débil fundamento de papel esa vanidosa base en la que hasta hoy os sustentabais, con fanfarria valentía de espíritu de grillo desgraciado. Por eso vuestras súplicas me mueven a risa en vez de a llanto…
Más cuando mi abuelo, quebrado por las llagas del frío, la enfermedad y el hambre prolongados, se torturaba con que daría mañana de comer a sus hijos (sobre todo a ese recién nacido que al poco moriría) en una noche eterna que se repetiría 3.000 veces más (y para hacerse una microscópica idea de lo que supone una cantidad en una descripción, empieza contando: 1, 2, 3….). O cómo mi abuela, en plena adolescencia, veía morir a sus vecinos y a todos los frutos de una tierra yerma en aquella guerra civil que desangró a un país gangrenado de mierdas, tiritando de pánico por los suyos en un pegajoso insomnio traumático. Y si tan terribles espectáculos tomáis por nimios ó inciertos, mirar en los libros de Historia esa foto de un mercado donde se vendían dos cabezas humanas sin que nadie alrededor se escandalizara, ó esas fosas comunes que sembró el nazismo por Europa y Stalin por Siberia, esas antiguas pandemias que asolaron la Edad Media, reduciendo la población a una tercera parte… ¿Cuánta importancia achacas, conociendo esto, a perder tu móvil de última generación, tu Miercedes de 200 caballos ó tu casita en primera línea de playa; a no poder cenar estas navidades caviar y jabugo, cambiando el champán por sidra y las cigalas por panchitos; a tener que darte de baja del Plus ó a tener que viajar a Cuenca en vez de a Cancún?
Por favor. No despreciéis la inteligencia ni la sensibilidad de nadie con quejas de niños consentidos. No os dejéis llevar por esta miopía moderna que hace de una cerilla, un devastador incendio y de un estornudo, una insalvable plaga. Poner talento, ingenio y sonrisa a esta mal llamada ‘crisis’, estúpidos privilegiados, que Occidente no tiene un día y los auténticos necesitados no merecen ser más insultados en este medio de pijos mimados.

El Heraldo de la Luz

Octubre 18, 2008

Introdúcete en el océano intransitable de un alma emponzoñada por viejas enseñanzas, buscando describir la travesía con la imperfecta, débil y taciturna herramienta de la palabra de un desorientado Heraldo abandonado a su suerte, sin más compañía que sus propios demonios…

            « “Recuerdo cuando me introduje en la gruta que lleva a este insondable mar… Al principio solo encontré espectros extraños a la luz de mi antorcha… “¿Qué buscas tu en la profundidad de tu propio ser?”… “La verdad”, contesté… “¡Ay, pobre ingenuo!… Aún crees en el brillante eco de una palabra vacía”, respondió el demonio de la Duda…

            Luego llegué hasta una caverna donde comenzaba este océano atormentado por la impiedad de la oscuridad. En la orilla hallé una barca custodiada por otro demonio. “¿Estás seguro de querer tomar esta barca?… Quizá nunca más puedas regresar, una vez iniciado el viaje, al ser cerrados para siempre tus sentidos con el lunático silencio que domina estas aguas”… “La verdad me guiará entonces”, respondí. Era el demonio de la Locura.

            Comencé a remar hacia la isla que se avistaba desde la orilla. Cada vez parecía estar más lejos a medida que remaba y mis brazos cansados me pedían desistir. Así llegó hasta mí otro demonio. “¿Por qué persistes en lo que es imposible para ti, desdichado navegante?”, preguntó. “Siempre supe que la verdad sería costosa, pero nunca la daré por imposible”, respondí con mi último aliento al demonio de la Desesperanza…  

            Cuando los brazos ardían de dolor, alcancé la isla… Allí sentado en una hoguera se hallaba el último demonio. Me senté a su lado, intentando recuperar las fuerzas y poder hablar. Pero antes de poder dirigirme a él, me dijo: “Escucha, fatigado Heraldo… Has alcanzado esta isla pero nunca alcanzarás tu objetivo… El camino a la Verdad resulta demasiado largo como para encontrarlo en tu breve vida…” Sin poder reprimir una lágrima, le contesté al demonio de la Muerte: “Muy bien entiendo lo que me dices, pero te voy a pedir un último favor… Indícame ese camino, porque prefiero terminar mis días recorriéndolo que perder el tiempo sentado mirando tu inevitable rostro…”»

Manifiesto Estelar

Octubre 8, 2008

 

         

           Imagínate un día dónde ya no se hable de crímenes de estado, de macro-atentados indiscriminados, de pandemias mundiales ó de epidemias continentales… Imagínate un futuro donde se alcance la inquietud cosmológica como primordial anhelo espiritual, saldando todas las cobardes salvaciones que  lastraron  nuestro pasado… Imagínate, desde este ahora hasta aquel, amanecer en otro raro planeta…

 

            Generaciones educadas bajo la Geografía de las estrellas, la Literatura de sistemas planetarios desconocidos, la escasa Aritmética de otras formas de vida y con toda una nueva Historia por escribir…

 

            Remóntate más allá… Escucha a tus descendientes (cuyos extintos abuelos se mataban por una bandera, por una plegaria ó por podrida costumbre) hablar en un milagroso idioma que ya no entiendes pero con el cual ningún humano es tachado de ‘enemigo’, ‘peligroso’, ‘sospechoso’ ó ‘diferente’. Contempla esas imágenes de conjunta colaboración donde el desafío está puesto en ese oscuro, tenebroso océano exterior, donde los mitos están por desvelar e infinitas epopeyas por ser iniciadas…

 

            No los tomes por débiles, ingenuos ó dementes. Allá no llegan tus razones, tan solo tus secretas esperanzas. Son hijos de su tiempo y quizá, en más de un sentido, están creados para sufrimientos y luchas aún insoportables… Aún, para ti, inimaginables

 

            ¿Qué puedes hacer tú por ellos?… Nada, salvo preparar esa plataforma idónea en que se debe convertir la Tierra, desde la cual no pretendan huir ó escapar sino, por biológica necesidad, hacer más extenso su Mundo… Propagar el siguiente lema y crear la raza que lo comprenda: “No hay destino para una Humanidad que no codicie la conquista espacial”…

 

 

 

 

Por qué escribo

Octubre 1, 2008

 

Una vez, hace tiempo, alguien me comentó cual era la razón de que escribiera. Esencialmente lo desconozco; es un impulso irracional. Únicamente se me ocurre contestar con otra pregunta: “¿Por qué no?”.

            Cuando el resto de alternativas para comunicar pensamientos en determinados contextos no tienen cabida… ¿Por qué no hacerlo de este modo, sin ser interrumpido, pacientemente meditado y sin la premura del momento?. ¿Por qué no hacerlo cuando tu espectador espera cualquier tipo de argumento que le saque de la monotonía diaria y de este circo de disparates en que se ha convertido el mundo? ¿Por qué no escribir eso que te atormenta sin sentir la vergüenza de estar desnudo delante de un coro de salvajes sarcasmos? ¿Por qué no derribar un nuevo prejuicio con el frágil humo de las palabras que resuenan ahora mismo en tu cabeza, como si fueran tu propia voz? ¿Por qué no alimentar tu débil esperanza con castillos de papel y fábulas de fugaz encantamiento? ¿Por qué no evadirse de la tétrica existencia con explicaciones poco convencionales y cuentos surrealistas?… ¿Por qué no?

            Posiblemente no cambie nada para los demás pero sin duda con este costoso entrenamiento para la comunicación cambio algo para mí mismo…  

Hello world!

Octubre 1, 2008

Welcome to WordPress.com. This is your first post. Edit or delete it and start blogging!